La Politización de la Justicia

¿En qué tipo de sociedad vivimos? Nos enseñan que en una democrática conformada por tres poderes totalmente independientes: legislativo, ejecutivo y judicial, pero ¿son hoy por hoy estos tres poderes realmente independientes?

 

La politización de la Justicia supone que la barrera entre estos poderes comience a disiparse, y como diría Montesquieu: «Todo estaría perdido si el mismo hombre, el mismo cuerpo de personas principales, los hombres o el pueblo, ejerciera los tres poderes: el de hacer las leyes, el de ejecutar las resoluciones públicas y el de juzgar los delitos o las diferencias entre los particulares», para acabar sentenciando que si perdiéramos la independencia de estos poderes perderíamos nuestra tan valiosa libertad.

 

Gracias al cuarto poder, los medios de comunicación (de cuya independencia podríamos dudar en algunos casos), estamos siendo testigos del papel relevante que está alcanzando el Poder Judicial cuando de parar los pies al ejecutivo se trata. Incluso yendo un paso más allá, son los jueces y magistrados los que tienen en su mano el poner coto o limites al poder legislativo. Es decir, debemos valorar su participación e intervención social como garantes de nuestros derechos y confiar en su imparcialidad.

 

Dicho esto ¿Le interesa al poder ejecutivo y legislativo la neutralidad ideológica de jueces y magistrados? Por supuesto que no (al menos esto es lo que nos vienen mostrando), porque cuanta mayor afinidad exista entre estos poderes mayor será la tranquilidad del ejecutivo y el legislativo. Es sabido, que jueces y magistrados no pueden afiliarse a partidos políticos ni a sindicatos, pero llegado el momento se establecerán los cauces necesarios para que de una manera directa, o indirecta, se revele la condición ideológica del juez, lo cual será empleado más adelante por los poderes Ejecutivo y Legislativo para otorgar puestos de relevancia a aquellos que no les vayan a ocasionar problemas o cuestionar sus decisiones.

 

Recordemos que los 20 vocales que forman el Consejo General del Poder Judicial son elegidos por el Parlamento, su nombramiento será propuesto tanto por Congreso como por el Senado. Diez elegidos por cada una de las Cámaras de entre Jueces, Magistrados y juristas de reconocida trayectoria. Se nos antoja difícil entender, y creer, que aquellos que son elegidos por uno de los otros poderes sea el encargado de garantizar la independencia de todos ellos o, siquiera, cuestionar las decisiones que adopte el órgano que los ha elegido.

 

Por otro lado, nos encontramos con la intención, del ejecutivo, de adjudicar la instrucción de todas las causas penales, al Ministerio Fiscal. Y qué es el Ministerio Fiscal sino un cuerpo jerarquizado y dependiente del Gobierno, ya que quién está puesto en su cúspide, el Fiscal General, está nombrado por el Ejecutivo, lo cual lleva a cambiar de orientación en numerosas ocasiones las circulares emitidas por este y que resultan de obligado cumplimiento a toda la escala de Fiscales.

 

Pero con independencia de lo anterior, no podemos dejar de alabar la tarea de nuestros jueces, apoyarles, animarles a que sigan cumpliendo la legalidad y a sustraerse del yugo asfixiante que, en numerosas ocasiones, el Gobierno les coloca. Asfixia que vemos todos los días al encontrar oficinas plagadas de expedientes, cargas desmesuradas de trabajo, pocos recursos y todo ello para un día, de buenas a primeras, ofrecerles la panacea a cambio de su servilismo.

 

Lo que debemos hacer es aplaudir a todos aquellos jueces que están luchando por un estado de derecho y una independencia real, investigando casos en los que se demuestra que estamos en manos de corruptos. Como por ejemplo el Juez Andreu en su investigación por el uso fraudulento de tarjetas de crédito opacas o el Juez Ruz en el caso Gürtel…

 

Y ahí es donde tenemos que estar los colectivos a los que se nos permite hablar, tener voz, porque a los jueces los silencian y se tienen que limitar a interponer cuestiones de inconstitucionalidad frente a actos del legislativo o investigar la corrupción en cualquier ámbito, todo ello sin salir de sus despachos. Nosotros abogados, procuradores, etc. tenemos que estar ahí para luchar por una Justicia real y efectiva, defendiendo el papel fundamental, y clave, que en este momento histórico nos ha tocado ejercer.

 

Por todo ello, debemos ser un colectivo mucho más reivindicativo, que las acciones colegiales tengan mucho más apoyo y que pensemos en grupo para conseguir la fuerza que no tiene un ciudadano solo.

 

Como decía Locke la división de poderes es un sistema contra la opresión del poder tiránico.

 

Mara MR

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